Ley del adulto mayor del Estado de México

Publicado en:Periódico Oficial del Estado de México
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CC. DIPUTADOS SECRETARIOS DE LA

H. “LVI” LEGISLATURA DEL ESTADO

P R E S E N T E S

En ejercicio de las facultades que me confieren los artículos 51 fracción I y 77 fracción V, de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México, me permito someter a la consideración de esa H. Legislatura, por el digno conducto de ustedes, Iniciativa de Decreto por el que se crea la Ley del Adulto Mayor del Estado de México, conforme a la siguiente:

EXPOSICION DE MOTIVOS

La situación de los adultos mayores de 60 años o más, ha adquirido una gran relevancia, basta mencionar que en el año 2000 las estadísticas y proyecciones del Consejo Nacional de Población establecían para el Estado de México una población de 737,968 adultos mayores, para el año 2010 se prevé que la población ascienda a 1, 210,321 habitantes y para el año 2030 se proyecta una población de 3,335,008 ciudadanos en esta etapa.

La definición de Tercera Edad, nace en la Asamblea Mundial del Envejecimiento, realizada en Viena, Austria, en 1985, donde se acordó que a partir de los 60 años de edad, las personas son consideradas como ancianos o adultos mayores.

En materia de geriatría, rama de la medicina encargada de la prevención, diagnóstico, terapéutica y rehabilitación de las enfermedades de los ancianos, incluyendo el aspecto sociofamiliar en su campo de acción y la gerontología, como la ciencia que se encarga de estudiar el proceso de envejecimiento desde el punto de vista biológico, psicológico, social, político y económico de una manera integra, no se tiene hasta el momento, en los estudios hasta hoy realizados, un conocimiento preciso del proceso de envejecimiento; no obstante, se ha aceptado la idea de que el envejecimiento es un proceso multifactorial, pudiendo ser cronológico, biológico, psíquico, social o incluso únicamente funcional.

Por lo tanto, al no tener el envejecimiento una causalidad única, no puede ser considerado una enfermedad, ni tampoco se le puede concebir como un error en la evolución del individuo, al contrario, el envejecimiento es el resultado de la interacción de factores genéticos y del ambiente en la que el individuo se desarrolla, siendo más propensos los ancianos a las enfermedades de tipo crónico-degenerativa, aquellas que no son curables, sino controlables, las que de alguna manera repercuten en su nivel de dependencia e interacción social que sumados a factores externos como ámbitos sociales y económicos adversos provocan mayor fragilidad en las personas de la tercera edad, por lo que se vuelven vulnerables.

Podemos asumir que el envejecimiento resulta de la suma de todos los cambios que ocurren a través del tiempo en los organismos de las personas desde su concepción hasta su muerte, en donde existe una disminución en su sistema inmunológico, deterioro del intelecto, discapacidad visual y auditiva, entre otras. Si bien es cierto, clínicamente no todas las personas envejecen de la misma manera o a la misma velocidad, sí resulta comprobable que rebasando los sesenta años de edad, las personas se ven propensas a estos cambios y alteraciones, los cuales son cambios naturales que acompañan a la vejez.

Pero sin duda, la persona anciana o adulto mayor no se define sólo por su edad, tiene que ver también con una conceptualización cultural de lo que significa ser un adulto mayor. El envejecimiento, es un proceso natural, pero son las características en que se vive la sociedad las que condicionan tanto la cantidad como la calidad de vida; en otras palabras, envejecer no sólo es un proceso biológico, sino que también es un proceso social.

Al encontrarnos con personas que por su condición física y social entran en un estado de vulnerabilidad, el gobierno debe hacer frente a ésta situación, a través de la acción coordinada de nuestras instituciones, para poder brindar un apoyo integral para que éste sector cuente con nuevas oportunidades que les brinden una mejor calidad y expectativa de vida.

En nuestro país se ha triplicado desde 1970 a la fecha, la población de adultos mayores, según estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO). Como consecuencia de éste rápido crecimiento, la participación de los adultos mayores en el total de habitantes del país ha aumentado 5.5 por ciento en 1982 - cuando alcanzó su mínimo histórico - a 7.5 por ciento en 2005. Por su parte, la tasa media anual de crecimiento de este grupo de población, lejos de conservarse constante, se ha mantenido en ascenso desde mediados de los años setenta, con un incremento del 1.9 por ciento anual en 1976 a 3.56 por ciento en el año 2005.

De acuerdo con las condiciones de mortalidad prevalecientes en 1930, sólo el 30.1 por ciento de los recién nacidos esperaba llegar a la senectud; pero debido al notable descenso del riesgo de fallecimiento, se estima que 48.2 por ciento llegó a la tercera edad en 1990 y entre los nacidos en este último año, se espera que 87.7 por ciento rebase los 60 años de edad durante el año 2050.

Pero no sólo el continuo aumento de los nacimientos a lo largo del periodo posrevolucionario y de la supervivencia a los 60 años hace crecer cada vez más rápido el número de adultos mayores, sino también el descenso de la mortalidad una vez alcanzada la vejez, pues ha habido un sustantivo incremento en los años de vida que puede alcanzar una persona que llega a los 60 años; en 1930 los adultos mayores tenían una esperanza de vida de 10.3 años, y los nacidos en 1990 tendrán una esperanza de vida de 20.2 años más al llegar a la vejez.

La conjugación de estos factores hará que la tasa de crecimiento de las personas de la tercera edad alcance niveles inéditos en la historia demográfica del país y se mantenga por arriba del 4 por ciento anual entre 2012 y el 2023, mientras que el volumen actual se duplicará hacia 2021 y nuevamente para el 2043. En el transcurso, la proporción de la población total irá también en constante ascenso de 12.5 por ciento en el año 2020, a 20.2 por ciento en 2035 y a 28.0 por ciento en 2050, cuando sean 36.2 millones de adultos mayores.

La transición demográfica está modificando la pirámide poblacional hacia un número creciente de adultos mayores en nuestra entidad. El Consejo Estatal de Población (COESPO) estimó que en 2005, los mexiquenses de más de 65 años ascendían a 537 mil 671 personas, lo que equivale a la población de Chimalhuacán o a la de una Ciudad como Morelia o Saltillo. Esta evolución, plantea severos retos a los sistemas de pensiones y de salud, tanto por los problemas de fondeo para cubrir las jubilaciones, como por la propia transición epidemiológica que incrementa la incidencia de los padecimientos crónico-degenerativos, cuyo tratamiento implica la necesidad de disponer de centros especializados en gerontología y geriatría. Lo cual puede ser claramente observado en la siguiente gráfica:

POBLACIÓN POR GRUPOS DE EDAD

GRANDES GRUPOS DE EDAD

AÑO

TOTAL

0-14

15-29

30-64

65 años y más

1980

7

3

2

1

204,721

1990

9

3

3

2

294,916

2000

13

4

3

4

471,164

2005

14

4

4

4

537,671

Las previsiones de largo plazo apuntan, que en 2030, en el Estado de México vivirán 3.34 millones de adultos mayores, la mayor cantidad entre las entidades federativas, abarcando el 15 por ciento del total del país.

Dados los anteriores aspectos, el envejecimiento de nuestra población debe examinarse desde dos niveles: el de la sociedad y el de los propios individuos que envejecen.

En lo tocante a la sociedad, hoy día se plantea la necesidad de estudiar las oportunidades sociales ofrecidas para los que envejecen y las consecuencias de ésto en términos de similitud de condiciones de vida, ya sea en cuanto a la cantidad, como a la calidad de vida que les tocará vivir.

En relación con los individuos que envejecen, la atención se debe centrar en cómo ellos enfrentan este proceso. Es decir, la capacidad de adaptarse a los cambios físicos, psicológicos, sociales o emocionales que conlleva el envejecimiento y buscar respuestas a los problemas que cotidianamente se les presentan.

El envejecimiento representa el triunfo de un proyecto de nación que vislumbró la necesidad de garantizar el derecho de las personas a gozar de una vida larga y saludable, y a decidir sobre el número y espaciamiento de la descendencia. Sin embargo los retos que plantea éste fenómeno son de gran magnitud por que exige una extraordinaria capacidad de adaptación de las instituciones, tanto económicas y sociales, asociadas a la institución familiar y a las relaciones intra e intergeneracionales. En nuestro país y sobre todo nuestra entidad, todavía se cuenta con el tiempo suficiente para que la sociedad y el Estado se preparen para dar respuesta a los desafíos que ésta transformación implica tanto en el presente como en el futuro.

Con fecha 25 de septiembre del año 2002, fue publicado en la Gaceta del Gobierno, el Acuerdo del Ejecutivo por el que se crea el Consejo Estatal para la Atención del Adulto Mayor, como un órgano de opinión y de consulta del Ejecutivo del Estado, y para la coordinación y promoción de acciones para la atención integral del adulto mayor, encaminada a satisfacer sus necesidades físicas, materiales, biológicas, emocionales, sociales, laborales, culturales, recreativas, productivas y espirituales, facilitándoles una vejez plena y sana, considerando sus ámbitos, capacidades funcionales, usos, costumbres y preferencias.

Es por ello que el Gobierno del Estado Libre y Soberano de México, derivado de los compromisos asumidos en el Plan de Desarrollo del Estado de México 2005-2011 y respetuoso...

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